“Cuando necesitas ayuda para todo, sientes que no vales, pero no sería justo rendirse”

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    29/04/2016 – Una agressió durant un partit de futbol amb els veterans del Lloreda va deixar el Raúl en cadira de rodes.

    Aquesta setmana fa justament dos anys que en Raúl va patir una agressió jugant en un dels equips de veterans de Lloreda. Amb 34 anys, una puntada de peu a l’esquena li va afectar la columna i el va deixar en cadira de rodes. Ha d’acudir assíduament a fer rehabilitació a L’Hospitalet per recuperar progressivament part de la seva mobilitat, i va intervenir fa uns mesos al Ple municipal per demanar que el servei de transport adaptat costejat per l’administració s’ampliés per a necessitats mediques com la seva.

     

    En el Pleno pediste ampliar el servicio de transporte.

     

    Pedíamos ampliar el servicio y en vez de tener ocho viajes, poder disponer de 10 o 12 si los necesitas para necesidades médicas o rehabilitación. No para ocio privado. Porque solo un 8% de la gente que puede disponer del servicio gasta los ocho viajes, según el Ayuntamiento. Pues vamos a intentar hacer algo para que la gente que sí lo necesita pueda hacer más de ocho.

     

    ¿Qué gasto te supone mensualmente?

     

    Voy 12 días al mes a rehabilitación y el servicio me cubre cuatro. El resto, son 60 euros en taxi cada jornada, más el coste de la rehabilitación, porque la Seguridad Social te da unas 20 o 30 sesiones cada varios meses, en función de cómo vean tu estado de salud. Entre recuperación, transporte y otros gastos, se van 2.000 euros mensuales. A parte de algunas reformas y trabajos en casa para adaptarla. Y me tuve que cambiar de piso después de la lesión, por motivos de movilidad.

     

    ¿Has tenido alguna novedad?

     

    Nadie se ha puesto en contacto conmigo para decirme que no lo aprobarán. Me lo dijo el grupo de Ciudadanos, que fue quien presentó la moción en la que yo tomé la palabra. Te quedas un poco sorprendido porque hubo partidos que fueron poco claros, otros que votaron que sí pero luego nada más se supo. Te queda la sensación de que es muy importante debatir sobre la independencia de Catalunya, por ejemplo, que me parece perfecto, pero se pasa por encima de otros temas que nos afectan directamente.

     

    A quién pueda pensar que tu reclamación es pedir demasiado, ¿qué le dirías?

     

    Que se siente en una silla. Que empaticen. Entiendo que no hay dinero para todo, pero no cuesta nada sentarse a hacer números, y estoy seguro de que ni siquiera lo han hecho.

     

    En cuanto al tipo de transporte, taxi o ambulancia, ¿cómo lo ves?

     

    En Barcelona lo hacen con taxis, aquí presta el servicio La Pau…está bien. A mí me da igual quien me lleve a rehabilitación, lo que necesito es que me lleven. Quiero ir, que el servicio sea bueno y que me cueste poco. Una vez tengamos una base, si se puede mejorar, ya se analizará y se verá si sale más o menos caro. Y no me quejo de los ocho servicios, ¿eh? Estoy muy agradecido. Hay gente que ni tiene esa opción. Pero vamos a ir un paso más allá. Yo creo que es poner un poco de voluntad. Yo ofrezco mi ayuda para colaborar en lo que sea necesario.

     

    Hace ya dos años del accidente… ¿estás bien?

     

    Estoy fuerte porque no me queda otra, y también por la gente que se esfuerza por mí. A mi entorno le ha cambiado la vida, a mis hermanos y a mi sobrino, que son los que me cuidan. No sería justo que yo me rindiera. No es fácil levantarte cada mañana sin saber cómo te encontrarás. Que esté así no significa que no esté jodido. La procesión se lleva por dentro.

     

    La vida te cambió drásticamente.

     

    La vida con trabajo y amigos que tenía desaparece. Yo tenía una vida muy chula. Hacía un montón de cosas: jugaba a fútbol, corría, hacía montañismo, iba cada día a la playa, tenía una vida social muy amplia…y todo se va al traste. Tengo la suerte de que muchos amigos vienen a verme, se han adaptado a mi situación y me llevan a sitios, pero no es como antes. No puedo hacer según qué cosas.  No puedes estar diciéndoles a tu familia y amigos que te lleven a todas partes.

     

    ¿Hay algo en particular que ahora veas mucho más difícil de hacer?

     

    Todo. Yo tengo que ir a un sitio y tengo que pensar por dónde puedo ir. Y al final tengo que ir por mitad de la calle algunas veces, porque hay zonas en las que no tienes más opción. Todo se hace un mundo. Te acostumbras pero cuesta.

     

    ¿Esta situación te hace ver la ciudad con otros ojos?

     

    En mi zona, el Front Marítim, me puedo mover bien, tengo esa suerte. Está todo bastante adaptado. Claro que hay cosas que hay que mejorar, pero entiendo que cambiar todas las infraestructuras cuesta mucho y no se puede pedir de golpe. Cada vez hay más zonas adecuadas, si bien hay barrios que siguen siendo impracticables, como mi antiguo barrio, Lloreda.

     

    ¿Recuerdas el momento del incidente?

     

    Desde el primer momento sabía qué me pasaba. Me dieron un golpe y vi que no podía moverme. Y se lo dije a los compañeros que me rodeaban. Recuerdo perfectamente aquel momento, aunque me quedé sordo y no recuperé el oído hasta pasados unos minutos. En la ambulancia me quedé dormido y ya me desperté en el hospital y empezó todo el proceso de pruebas y diagnósticos.

     

    ¿Cómo viviste el diagnóstico?

     

    Había zonas en las que no notaba nada y pregunté si volvería a caminar. No me dijeron que no, pero por las caras yo intuí que el tema estaba complicado. Entonces pregunté: “¿Y si me lo trabajo?”. Y la doctora me dijo que hay cosas en la vida que, por mucho que las trabajes, no dan frutos. Yo le dije que esa era su opinión. El médico que me atendió desde el primer momento en el campo del Lloreda me dijo que no hiciera caso, que al ser una lesión incompleta era muy incierta, y que esperáramos, y ya le dije que trabajaría para recuperar. Nadie apostaba nada, hasta que empecé a mover dedos, un pie…los médicos se sorprendieron y su perspectiva cambia.

     

    ¿Es duro?

     

    Cuando necesitas ayuda para todo, sientes que no vales. Entonces no sabes dónde está el punto en el que puedes volver a trabajar hasta que no lo pruebas, y para eso tienes que volver a ser mínimamente independiente.

     

    ¿Quieres volver a trabajar?

     

    Ya me dijeron que cuando me recupere podría volver, y a largo plazo me gustaría volver a trabajar y sentirme realizado. Era calderero pero había estudiado diseño de proyectos y justo el mes del accidente iba a ascender a oficina, a un puesto superior. Tenía muchas aspiraciones y estaba muy contento. Todo se puede ir al traste en un momento.

     

    ¿Volverías a jugar aquel partido?

     

    De hecho no iba a ir a jugarlo. Estaba haciendo una mudanza, estaba cansado y tenía muchas cosas que hacer. Pero decidí ir para distraerme un rato y volver con más ganas…pero no volví. Son cosas que pasan y no hay que darle más vueltas.

     

    ¿Se puede erradicar la violencia en el fútbol?

     

    Mucha, sí. La gente va al fútbol y al deporte en general a desahogarse, en muchos casos, y hay que ir a pasárselo bien. Entiendo que si compites haya disputas, pero hay cosas que se pueden evitar. Y los principales implicados deberían ser federaciones y clubs grandes. Deberían ser los primeros en hacer algo. Y el público suele ser la peor parte, lo vemos en las categorías inferiores de críos.